jueves, 29 de enero de 2009

Giros

Son las ganas de escribir por escribir
por expresar lo inexpresable
las ganas de vivir por vivir
por entender lo inentendible
creer que lo imposible es posible
que las charlas, todas
son siempre una lección
y las personas
escuelas
carencias no son mas que ambiciones desproporcionadas de otros
o nuestras
la vida es simple
el mundo gira.

lunes, 19 de enero de 2009

Ganas de

Ando ganas de
                   y sin embargo, las trabas
por los prejuicios
por la culpa generada desde aquella manzana
Ando ganas de
cuanto mas se piensa
Necesito de
cuanto mas se piensa

Me obsesione de ganas de
pero las formas
pero los peros

y las noches

compañeras de doble rostro
triple rostro
lobas hambrientas de dibujos prohibidos
pálidas, maquilladas, bronceadas, rosadas.

Los rostros de la noche se transforman en mascaras 
que esperan
 a la salida de cada puerta
y se apoderan de aquellos que sucumben al deseo.
               


Puntos de vista



Para verlo como lo ve ella no hace falta mucho. Solo correrse unos pasos hacia atrás, o hacia adelante, o para el costado... alejarse, básicamente. Cuando tomó la decisión, no sabia lo que estaba haciendo, no le daban, ni los años vividos ni las expectativas creadas, una visión clara de lo que estaba haciendo. Pero hacia allá fue, alejándose apenas dejando verse el pelo o un pedazo de talón. No se fue sola. A veces tomar esa decisión apareja muchos miedos, incertidumbres que de a dos, no están ni cerca de desaparecer, todo lo contrario, mas bien se multiplican, pero es tan fácil engañarse a uno mismo que supo aprovechar la mentira. 
Aventura, soledad y todos los días algo nuevo. Diez años. Diez años siempre un poco mas allá. Y mientras tanto un mas aca se sucedía. Y se sucedían los sucesos del mas aca, y ella allá mirando, husmeando, cada vez mas de cerca, capaz que por la miopía, capaz que por curiosidad, capaz que ofreciendo sus dedos estirados y la palma abierta.
La realidad como un cuadro. Hasta que quedo sola en la sala vacía, mirando fijo, descubriendo matices, formas, sensaciones, sola. 
Prendieron la luz. Es mejor agarrar las cosas y salir a caminar.


martes, 13 de enero de 2009

Instantes

Puede haber un momento mas intenso que el instante? Patio, plantas, calor, noche, hamaca, agua, silencio, sueños. Puede haber un momento mas intenso que el instante? Puede, quizás, existir el recuerdo de un momento mas intenso, lo mismo que de alguno menos, pero probablemente resulte poca fidedigna tal comparación, puesto que una vez transcurrido el primer recuerdo, y a partir de ese momento, uno comienza a tener el recuerdo del recuerdo, y así sucesivamente hasta que la sensación primera quede totalmente distorsionada, o no, o acaso quizás de tantas vueltas que de, vuelva al primigenio intenso instante, y sus subsiguientes recuerdos.
O puede, quizás, existir el anhelo por un instante intenso, que no existe, que no es, por lo tanto hasta el momento en que uno se hace la pregunta de si puede haber un momento mas intenso que el instante, obligatoriamente debería responderse que no, que no existe. Y ya.

lunes, 5 de enero de 2009

Bahia





Ahí va ella. Decidió salir a pasear. A las diez y media de la noche, después de combinar cuatro hojas de lechuga, cinco tomates cherry y poco menos de un octavo de repollo colorado, decidio salir a pasear. La noche la esta llamando, es una noche perfecta, la temperatura justa. El MP3 cargado, mochila y bici. Instantánea la sensación al montar la bicicleta,  libertad y bienestar,  y se hecho a andar, a volar, a dejar expandir. Que camino elegir? Por donde arrancar? Que las calles no sean tan oscuras que te lleven por delante, ni tan claras que impidan ver las estrellas. Plazas, verde, perros. Cada rincón de la ciudad va manifestandose con toda su personalidad a flor de piel en sus veredas, en su gente. La zona de bares para gente joven que se siente diferente, los jóvenes siempre se sienten diferentes,  no saben bien a que, a lo otro, a lo que le enseñaron y ahora no le gusta; la zona de la universidad y su pancho carioca; la señora avenida Alem, por donde solo pasa gente linda y que camina con la espalda derechita, a donde uno va para que lo vean y para ver. Y ahí va ella. Paseando. En medio de una ciudad misteriosa pero predecible en lo inmediato, aprendiendo a sentirla un barrio, el hueco en la tierra que eligió. Y mientras ella va, van todos. O al menos todos los que van. En un intento constante de acomodo, de descubrir cuan grande, o cuan chico, o capaz cuan ancho o profundo, debería ser el hueco para sentirlo barrio, para sentir que los arboles saludan y los perros son tan dueños de la calle como los amigos imaginarios que todos los niños tienen, y algunos grandes también.